La semana pasada fuimos a ver a la trabajadora social. Digo fuimos porque lo hacemos todo juntos, pero EM se tuvo que quedar en casa. Tenía uno de esos días malos de fatiga extrema. Lleva una temporada que se nota mucho el efecto del estrés y la ansiedad producida por todo el el tema de la renovación del carnet de conducir. Bueno, eso y otras tantas cosas...
El caso es que la trabajadora flipó con lo que le conté del bono social. Es la ley y nos lo tienen que dar. Así que dos opciones denunciar en la OMIC o cambiarnos de compañía otra vez. Ya me lo imaginaba. La verdad que estamos agotados de tener que pelear por todo. Así que esta batalla la vamos a dejar para más adelante. Son muchos los frentes que tenemos abiertos ahora y no es bueno para nuestra salud mental estar continuamente luchando.
Eso me lleva a otro de los motivos por los que íbamos a ver a la trabajadora social. Y es que el cuidador también tiene que cuidarse. Le pedí una de esas ayudas que ya me había ofrecido en el pasado más de una vez: La psicóloga.
En relación a esto no sé si sabéis que me di alta como cuidador no profesional en cuanto vimos que EM necesitaba ayuda para las actividades diarias. Tomamos esa decisión porque económicamente nos rentaba más que tener contratadas a otras personas. Y la verdad que preferíamos que lo hiciera yo. Para ello dejé de trabajar y ahora no cobro, pero por lo menos cotizo mientras cuido a EM como si estuviera trabajando. Por eso también le planteé a la trabajadora social que voy a cumplir ya 52 años y hay un subsidio al que puedo acceder. Efectivamente me confirmó que era así, aunque tengo que ver cómo afectaría eso a mi cotización. Otra puerta de papeleos que se abre.
EM a su vez ha superado los 545 días de baja laboral. Ha recibido un mensaje del INSS y una notificación electrónica en la que le dan de baja e inician de oficio una propuesta de incapacidad permanente. De momento y hasta que resuelvan va a ser la mutua de su empresa la que le va a seguir pagando. ¿Cuánto le va a quedar de su sueldo? Ni idea. Más papeleos y más quebraderos de cabeza.
EM ya tiene puesto los ojos y la mente en el tribunal... La trae por la calle de la amargura en todos los sentidos. Toda una vida trabajando, dejándose la piel, y ahora ¿qué? Otra incertidumbre.
Pero bueno, vamos a lo positivo. Y es el tema del coche y de la renovación del carnet de conducir. El martes pasado EM se presentó de nuevo a la prueba en el circuito de la DGT de Móstoles. Prueba superada. Hay que dar las gracias a la Autoescuela Abril que se han portado de maravilla y saben lo que hacen. Son unos verdaderos profesionales con verdadera empatía y calidad humana ¿Cómo llegamos hasta ellos? Digamos que por la teoría de los seis grados de separación. Gracias. A veces las cosas salen bien.


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