Expositor Funkos Stranger Things
![]() |
| Haciendo cada día mi salón más friki |
![]() |
| Haciendo cada día mi salón más friki |
Emma a veces dudaba si lo que había ocurrido era real, fruto de su imaginación o de los efectos secundarios de la medicación que tomaba. Pero en cuanto llegó su marido aquella tarde, este le sacó de dudas.
Desde hace meses no se habla de otra cosa. Y no voy a mentir, me hubiese gustado verlo. Pero desde mi casa no se podía ver el eclipse. Y mira que vivo en una de las poblaciones afortunadas en las que se podía ver completo durante unos segundos, pero es lo que tiene que haya un montón de edificios delante del tuyo.
![]() |
| El eclipse que no vi en el sitio que no estuve |
Podría haberme desplazado hasta uno de los puntos elevados de mi ciudad o alguno de los grandes parques, que hay muchos. Sin embargo, aunque lo parezca, no es tan fácil. Por lo menos para mi. Que os voy a contar que no sepáis ya... la espasticidad, la fatiga, el calor. Bla, bla, bla. No me voy a repetir.
![]() |
| Foto real que me mandó mi marido del sitio desde donde vieron el eclipse. |
Hace algo más de un año ya hablamos de cómo afecta la espasticidad a la esclerosis múltiple aquí. Y no hace mucho de algo más concreto como la toxina botulínica. Pero hoy vamos a retomar el tema intentando llegar un poco más allá siendo menos técnicos y más prácticos ahora que la espasticidad es lo que más le afecta a EM en su vida cotidiana. Por eso quiero recalcar que este artículo está extraído y dirigido más a los síntomas actuales que tiene EM. En las distintas fuentes a las que he acudido se puede encontrar mucha más información que la que traigo yo. Las podéis encontrar al final de la entrada.
Nunca suelo leer dos libros al mismo tiempo (exceptuando si uno lo leo con Samurái a la hora de dormir). Pero en esta ocasión, aun teniendo entre manos Festín de Cuervos, me vi obligado a buscar otra lectura más ligera para poder llevarme en nuestro viaje al Campeonato de España Alevín de natación. Y es que yo no puedo pasar un día sin leer.
Así que buscando en nuestra biblioteca particular algún libro que no fuese muy largo y que aún no hubiese leído (sí, hay algunos cuantos que no he leído aún) me topé con La chica que amaba a Tom Gordon de Stephen King.
Sinopsis