Hace cosa de un año casi publicamos una entrada llamada clima. En ella os contábamos un poco cómo afectan los fenómenos atmosféricos y el clima a las personas con esclerosis múltiple y cómo se sentía en esas fechas EM por culpa del frío y la lluvia. En aquella entrada decía que EM experimenta mucha más espasticidad los días de frío y lluvia. Este empeoramiento es temporal y no tiene nada que ver con la progresión de la esclerosis múltiple. Una vez más EM no ha podido evitar preguntarse si será que realmente es por culpa del clima, o es que ella está empeorando. Esa nube, que no lleva lluvia pero sí temores, siempre ronda por su cabeza.
La realidad es que las bajas presiones atmosféricas, a menudo asociadas con el frío, la humedad o la lluvia, suelen agravar temporalmente los síntomas de la esclerosis múltiple. Esto incluye mayor rigidez muscular (espasticidad), aumento del dolor neuropático, entumecimiento, fatiga y mayor dificultad para la movilidad. Así que como os podéis imaginar llevamos unas semanas tremendas en las que no para de llover y las bajas presiones dejan a EM fuera de combate. Tiene la espasticidad a tope. Peor que nunca. Así que tuvo que pedir a su neurólogo aquellas pastillas que ya le había ofrecido para controlar un poco esa espasticidad: Lioresal
Y efectivamente funcionan bastante bien, pero también la dejan más débil y adormilada. Y al final uno no sabe que es peor. Está intentando encontrar el punto intermedio que le deje, por lo menos estos días, hacer un poco de vida más normal. Pero la lluvia sigue cayendo sin parar. Vamos para las dos semanas que no sale de casa. A ver si la meteorología nos da un poco de tregua...

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