Quien nos iba a decir cuando nos pusieron la teleasistencia fuésemos a necesitarla. Pensabamos "Bueno, que nos la pongan. No está de más. Pero no vamos a usarla. EM con mi ayuda tiene suficiente". Pero no. No creíamos que llegaría el día que EM pudiera caerse al suelo y no poder levantarse o más bien dicho, que no pudiéramos levantarla los que estamos en casa con ella.
Y es que el haber empezado a tomar medicación para la espasticidad le quitó a EM la fuerza en las piernas. El ir al baño, el hacer una transferencia de la silla a la cama o la sofá se convirtieron en todo un desafío. Desafío que le ha llevado en varias ocasiones a caer al suelo.
Tenemos que dar gracias que no se ha hecho daño físicamente. Pero sí que no pudimos levantarla. Así que hicimos uso de la teleasistencia y en más de una ocasión. Tenemos que dar gracias por tenerla. Y dar gracias a la rapidez del sistema y de la gente que trabaja en ella.
Días muy malos para EM. Qué os voy a contar... El neurólogo, con el descontrol que tenía entre "flojera", espasticidad, fatiga y vejiga, tuvo que ajustarle de nuevo la medicación. Ahora toma sirdalud para la espasticidad y también volvimos al vesicare (el que empezó a tomar al principio del diagnóstico) porque su vejiga estaba más neurótica que neurogénica.
Y claro todos estos días de caos más allá de los de los farmacológicos tuvieron sus "efectos secundarios" físicos. Tanto esfuerzo tenía que hacer EM con los brazos y la espalda para poder "tirar" de su cuerpo que ha acabado con problemas en la espalda. Tiene unas contracturas tremendas y los hombros cargadísimos. Pero lo peor es que le ha afectado al nervio ciático. Y os podéis imaginar los dolores que tiene.
Si ya no podía dormir por la vejiga y por la espasticidad suma y sigue... Venga un par de medicamentos más: enantyum y Darcotin. Por su puesto sin contar todos los demás que toma ya, que no son pocos.
Por supuesto toda esta montaña rusa pasa también su factura emocional. Esperemos que todo poco a poco vuelva a la normalidad. Una normalidad dentro de la esclerosis múltiple en la que nada es normal.

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