46: De compras
Tengo que decir que el tratamiento con la toxina botulínica empieza a mostrar sus efectos. EM no tiene tanta espasticidad y gracias a eso puede dormir mejor. Estamos intentando poco a poco recuperar todo aquello que la caída y la espasticidad nos quitó. En el fisio EM ha podido empezar a hacer algunos ejercicios de fuerza sin que las piernas le den mucha guerra. Es cierto que ha perdido algo de fuerza pero poco a poco.
El caso es que ese pasado sábado por la mañana, después de mucho tiempo, EM se volvió a sentar al volante de su coche. Lo echaba tanto de menos... le da la libertad, le da la posibilidad de volver a ser autónoma. Parece una tontería pero conducir le da la vida. Algo tan sencillo como ir de compras con tu familia puede ser algo especial. El problema que subir al coche es una pequeña gran odisea. La técnica que usábamos antes no nos sirve ya que las piernas no la sujetan lo suficiente como para hacer la transferencia de la silla de ruedas al asiento. Hay una distancia y diferencia de altura considerable.
Menos mal que tenemos ahí a Samurái/Aquasam que se ha convertido en un fuerte preadolescente que encima es más bueno y se preocupa por cómo ayudar a su madre y a mi. Entre los tres conseguimos subir y bajar del coche (sudando un poquito) y poder ir a comprar ropa de abrigo y material para la piscina de nuestro hijo.
El lado oscuro de todo esto que es todo ese esfuerzo pasó factura. Cuando llegamos a casa EM ya no podía con su alma. La tarde del sábado quedó fuera de combate. Y ayer domingo su batería interna estaba bajo mínimos. Es más, parece que su cuerpo muestra algún síntoma de que se va a poner enferma. Ya sabéis esa sensación frío, estornudos, pesadez de cabeza, fatiga más allá de la propia de la esclerosis... A ver hoy cómo se levanta.





