domingo, 24 de mayo de 2026

toxina botulínica

 Un 84% de las personas diagnosticadas con esclerosis múltiple sufren alteraciones del tono muscular. Es lo que llamamos espasticidad. Si tienes esclerosis múltiple, la fisioterapia, los medicamentos, la cirugía o una combinación de estos tratamientos pueden aliviar la espasticidad. Para decidir la mejor manera de ayudarte, los médicos tendrán en cuenta tu salud general, la severidad de tus síntomas.

La fisioterapia y el ejercicio sabemos que es fundamental. Pero se ha comprobado que medicamentos como los relajantes musculoesqueléticos y las bezodiazepinas ayudan también. Es cierto que estos últimos no están aprobados para el tratamiento de la esclerosis múltiple, pero sí que lo están para la depresión y pueden ayudarte a dormir si los espasmos te mantienen despierto de noche.

La toxina botulínica actúa bloqueando la liberación de acetilcolina en la unión neuromuscular y produce, por tanto, una denervación química transitoria del músculo, reduciendo la distonía y la espasticidad. También inhibe la liberación periférica de neurotransmisores nociceptivos por lo que puede llegar a desempeñar un papel analgésico.

Los efectos comienzan de 1 a 7 días posteriores a la inyección llegando a su pico máximo de efectividad al mes y durando su efecto de 3-5 meses. El grado y duración de los efectos obtenidos dependen de la dosis puesta, de la capacidad metabólica del propio paciente y de los músculos a tratar, por lo que el tratamiento siempre deberá ser individualizado.

Como todas las intervenciones invasivas presenta ciertas ventajas y desventajas.

Como ventajas podemos encontrar su reversibilidad, la rapidez de su acción y de su administración.

Dentro de las desventajas encontramos un elevado coste, la dificultad que presenta realizar una administración correcta, siendo lo ideal realizarlo de manera ecoguiada con un ecógrafo para infiltrar lo más próximamente a la placa motora, y la capacidad que presenta el cuerpo para desarrollar anticuerpos ante la toxina, lo que nos disminuiría la eficacia a largo plazo.

No presenta grandes efectos secundarios, se ha visto que en un 10-11% de personas aparece debilidad o cansancio general de pocos días de duración y en un 1-2% esa debilidad o cansancio perdura en el tiempo. También puede producirse que, debido a una muy alta dosis recomendada para ese paciente, se produzca una flacidez muscular en algunos casos no reversible.

¿Cuándo se usa la toxina botulínica en a esclerosis múltiple?

En la esclerosis múltiple (EM) puede haber muchos músculos tensos, pero en este caso el tratamiento es dar un fármaco oral que haga efecto en todos a la vez. La toxina botulínica es para administrar solo en unos pocos músculos, en los que están más tensos. Normalmente se inyectan: 

  • Los aductores de los muslos, para poder abrirlos mejor y favorecer con ello la higiene personal o las relaciones sexuales
  • El pie equino (pie zambo)
  • El extensor del primer dedo del pie, para evitar el daño de la uña consecuencia del estado en extensión permanente del dedo (Babinski)
  • Los gemelos, para apoyar mejor el talón en el suelo o evitar el clonus (batidas rápidas del pie)
  • Los aductores de los brazos, para poder abrirlos mejor y favorecer el vestido.

Para conseguir una mayor eficacia mediante la infiltración con toxina botulínica es beneficioso que esta sea complementada con un tratamiento físico intensivo e individualizado.

Cabe destacar que el efecto directo de la toxina es disminuir la espasticidad, eso nos ofrece la posibilidad de tener una “ventana terapéutica” en donde es recomendable trabajar la fuerza, el control postural y el posicionamiento desde un objetivo funcional.

También se usa para el tratamiento de la hiperreflexia de la vejiga. En la EM la vejiga se puede contraer demasiado activamente de forma involuntaria. La toxina inyectada en el músculo detrusor de la vejiga es eficaz para reducir los episodios de incontinencia y urgencia urinaria, y la necesidad de tener que ir muchas veces a orinar de día o de noche.

El músculo detrusor se pincha mediante una cistoscopia, es decir, mediante la introducción por la uretra (caño de la orina) de un cistoscopio o tubo que lleva incorporada una cámara con una potente luz, para visualizar el interior de la uretra y de la vejiga urinaria. Es una técnica que no ocasiona apenas molestias y se hace sin anestesia.

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